"Las 125cc son máquinas maravillosas" MOTORBEACH 2025

Cada vez estoy más convencido de que las motocicletas de 125cc están muy injustamente infravaloradas.

El viaje para asistir al Motorbeach reafirmó mi opinión. El día que fuimos desde Segovia hasta Vinuesa hicimos 200 kms "nada más", si, pero igual que hicimos 200 podríamos haber hecho 500 sin que nuestras máquinas se hubieran resentido para nada. Y cuidado, que las motos iban cargadas a base de bien para ser unas pequeñas de octavo de litro.

Sepúlveda. Las motos super cargadas.
Sepúlveda. Las motos super cargadas.

Desde el principio decidimos ir a un ritmo de viaje tranquilo y cómodo, tanto para las motos como para nosotros mismos. La ruta a tomar, sino fue la más rápida y directa, si que fue la mejor y efectiva en las circunstancias que viajábamos. Era un día caluroso pero sin que apretara mucho hasta la llegada a la zona del embalse del rio Duero, en el entorno de los Pîcos de Urbión. Saliendo de Segovia con una temperatura de 19ºC resultó un buen comienzo de ruta, llegando a Sepúlveda donde hicimos una parada para tomar un café. Como siempre, al final paramos más tiempo del previsto pero ¿y qué?, estábamos en plan vacaciones y lo mismo nos daba llegar a una hora que otra, siempre y cuando pudiéramos tener montado "el campamento" antes del anochecer.

Hicimos todo el camino a 80 kms/h, dado que la ruta la trazamos entéramente por carreteras secundarias, salvo el tramo entre Ayllón y San Esteban de Gormaz que no nos quedaba otra que tomar la N-110, desde donde continuamos por la N-122 que, desde que hicieron la autopista paralela, no tiene tráfico ninguno. Lo ideal para nuestras pequeñas motocicletas, una antigua ruta de transporte convertida en vía sin tráfico pesado ni automóviles en viajes de largo recorrido, y toda ella para nosotros solos entre San Esteban de Gormaz y la Venta Nueva, desde donde sale la carretera hacia Vinuesa.

Ruta por secundarias Segovia-Vinuesa

Yo, con mi pequeña "Ferrosa" me quedé verdadéramente asombrado de como cambiaba la reacción de la moto al llevar el peso del equipaje centrado sobre el eje trasero. Esta circunstancia me permitió realizar todo el camino en el rango entre las 5.000 y 6.000 rpm, cosa imposible cuando no llevo carga pues, en cuanto el motor baja a 6.000 rpm me toca reducir si no quiero que éste "se me muera". De veras que me quedé asombrado pues, en carga, la reducción me la pedía en torno a las 5.100 rpm. Yo no daba crédito a lo bien que aprovechaba el par motor en el rango de vueltas que hicimos el viaje.

Portu y yo en la puerta del Motorbeach

La segunda parada la hicimos en San Esteban de Gormaz, donde nos alcanzó con su coche César, que venía de Aranda de Duero a estar unas horas con nosotros. Allí también hicimos una generosa parada. Nos quedaban 69 kms para llegar a destino y nuestra intención era hacerlo de un tirón pero, a 15 kms del punto de llegada, Sergio tenía que repostar y nos tocó hacer una parada no prevista, pues su scooter tiene poca autonomía en comparación con la moto de Portu y la mía.

Bueno, el caso es que, al final, llegamos al Motorbeach sobre las 14:00 hs. Montamos las tiendas y nos fuimos a la zona del Festival para conocerlo todo. A mi me encantó, todo menos el que, al llegar con un día de retraso, nos tocara acampar muy lejos de la zona principal.

Un entorno maravilloso.

Al día siguiente, tras levantarnos, nos fuimos a desayunar a Abéjar, al bar-gasolinera donde estuvimos el día anterior para que Sergio repostara su Kimco. Tras eso, volvimos al campamento y decidimos hacer una ruta y subir a La Laguna Negra. 48 años atrás yo lo había hecho a pie, desde el campamento de Covaleda y quería rememorar aquel momento, pero en moto. Resulta que la carretera que había ya no es tal. Hoy en día es una pista forestal muy, muy rota, con baches, barro, gravilla, etc... Aún así ¿quien dijo miedo? Tocaba aventura fuera del asfalto.

Creo recordar que, desde el inicio de la pista, hasta donde pretendíamos llegar había 18 kms de subida en plan todo terreno pero por pista marcada. Cuando estábamos a 2/3 partes del camino de subida se nos puso a llover pues las nubes habían bajado a la cota en la cual nos encontrábamos. No nos quedó más remedio que dar media vuelta por el mismo camino ya que no llevábamos ropa impermeable. Nos pusimos pingando de la cabeza a los pies. Y digo de la cabeza porque yo, que llevaba un casco de cross clásico, sin pantalla pero usando gafas, me llevé todo el agua al forro interno del casco también. En fin, toda una aventura que nos hizo estar el día que nos quedaba intentando secar la escasa ropa que llevábamos para que estuviera lista al día siguiente para volver.

Ya mayor y "tocado" de salud pero dando guerra aún

Ahora viene otro dato curioso que reforzó mi opinión de lo buenas que son las 125cc para viajar. Tras alcanzar de nuevo Covaleda (que curioso que a 300 mts del pueblo jarreaba agua como si no hubiera un mañana y allí ni gota) paramos a tomar un café para entrar en calor, pues la humedad que llevábamos encima se hacía de notar. A la salida de Covaleda dirección Vinuesa hay una Repsol y decidimos repostar, pues habíamos realizado desde Segovia y lo que anduvimos por aquellas carreteras y caminos unos 300 kms. ¡Sorpresa! El consumo que la moto de Portu y la mía sacaron fue irrisorio ¡y eso que las motos fueron cargadas hasta las trancas! Portu repostó tan solo 6,94 lts y yo, en mi Ferrosa 6,34 lts. Un consumo en viaje, con carga de 2,35 lts/100kms la moto de mi compañero, y 2,15lts/100kms la mía.

Ahí queda eso... Viajar con una 125cc optimizando el régimen de vueltas y la velocidad de crucero te da sorpresas como ésta. Yendo con carga y bajé el consumo habitual que tengo cuando salgo de ruta normal los fines de semana y sin carga. Analizando toda la experiencia globalmente, no me queda otra que decir más que "las 125cc son máquinas maravillosas"

¡ME ENCANTA QUE LOS PLANES SALGAN BIEN!

Si quieres ver más imágenes puedes hacerlo en el facebook de nuestro grupo motero AMOS 125 Y MÁS.

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