Ruedo para que la vida no se me escape...
Tal cual se lee. Es la pura verdad. "Cuando día tras día aprecias que tienes menos capacidad de movimiento, sientes que es la vida la que se te está yendo. En esos momentos lo mejor es, hacer de tripas corazón y montarte en la moto, arrancarla, relajarte y, poco a poco, ir dando gas y subiendo marchas hasta que llegas a esa velocidad de 85-90 kms/h. Es la que te gusta, no buscas más... Cuando llevas cinco minutos, vas notando como las manos te vuelven a responder como deben, vuelven a "ser tuyas", mandan las órdenes al motor en la forma que tu deseas... Dolor, hay dolor. Sobre todo en el cuello pues, el casco, que escogiste ligero y de fibra de vidrio, hay veces que parece que se te fuera a calar hasta los hombros... Aún así, aguantas. ¡Vaya que si aguantas! Sabes que a fin de cuentas eres tu quien manda sobre tu propio dolor y eres capaz de dosificarlo a medida que los kilómetros te van cargando las pilas. Cuando notas que igual debieras parar a descansar un rato cont...




